Nuestros valores éticos:

“Empatía, honestidad, confianza, respeto”


Empatía, honestidad, confianza y respeto. Estos son los cuatro pilares sobre los que sustentamos nuestro quehacer en Entre Perros y que tenemos como objetivo hacer extensivos a todo aquel que se relacione de algún u otro modo con perros. Estos valores se complementan y se ponen límites los unos a los otros, evitando así el riesgo de que, por darle demasiada importancia a alguno de ellos, acaben perjudicándonos en vez de sernos útiles. Cada idea, cada práctica, cada observación que hacemos debe de sostenerse sobre esta base que, a su vez, debe ser lo suficientemente amplia y flexible como para permitir adaptarnos a cada coyuntura o situación particular.

Empatía:

Coloquialmente suele definirse empatía como la capacidad de ponerse en el lugar del otro. Esta definición, aunque correcta, en nuestra opinión suele quedarse corta, ya que normalmente las personas nos quedamos en la superficie, y lo solemos expresar con un “yo en su lugar me sentiría así” o “yo haría tal cosa”. Un verdadero ejercicio de empatía significa hacer un intento por comprender al otro en todo su ser, un intento por comprender lo que siente, lo que piensa y lo que hace. La verdadera empatía implica, no solamente entender las emociones, sentimientos y acciones del otro, sino ir más allá y tratar de interiorizarlos en uno mismo, liberándonos en lo posible de todo juicio de valor y de nuestros propios esquemas mentales. Ciertamente ésto es más fácil decirlo que hacerlo, por eso decimos que este valor consiste en hacer intentos y en tratar de, para así ir ejercitando y aumentando nuestra capacidad empática poco a poco.
En la práctica, y hablando del ámbito humano-canino, el hecho de pertenecer a especies diferentes es ciertamente una brecha importante, pero es una brecha en la que debemos tender puentes si queremos avanzar en este valor. La forma de hacerlo pasa necesariamente por nuestro compromiso de buscar el mejor conocimiento posible, de los perros en general, y de cada perro que conviva con nosotros en particular. Y también de la humildad de aceptar que nunca conseguiremos hacerlo del todo.

Honestidad:

Entendemos por honestidad la cualidad de actuar y expresarse en cada momento con sinceridad y coherencia, tanto hacia los demás como hacia nosotros mismos. Este valor implica que expresemos lo que verdaderamente sentimos o pensamos, sin mentir ni fingir, pero al mismo tiempo buscando ser justos, razonables y comedidos en la forma de hacerlo.
En cualquier relación es interesante desarrollar un vínculo afectivo saludable basado en la honestidad. Lo mismo pasa en nuestra relación con los perros. Deberíamos poder mostrar nuestras emociones ya sean de alegría, preocupación, enfado, tristeza, etc. de forma sincera, educada y no agresiva. Los perros son animales muy honestos, se expresan y actúan realmente en base a sus propios sentimientos, pensamientos y deseos. Por otro lado son especialistas en leer nuestro lenguaje corporal y detectan con facilidad nuestro estado anímico, es por eso que no es conveniente tratar de ocultarlo o disimular. Ahora bien, debemos vigilar que nuestro malestar no suponga una preocupación excesiva para el perro.

Confianza:

La confianza es la esperanza firme o seguridad que se tiene en que un individuo actuará o de que algo funcionará como se desea. Este valor facilita una convivencia sana y equilibrada, permitiendo el desarrollo propio de cada individuo y simplificando las relaciones sociales.
La confianza es clave en la relación humano-perro. Permite el aprendizaje y genera perros poco dependientes. Sin confianza nos basamos constantemente en la precaución y la prevención y generamos una relación de protector y protegido dónde ninguna de las partes disfruta. Para conseguir un buen vínculo de confianza es necesario minimizar nuestras intervenciones, no subestimar al perro y por último, pero no menos importante, permitir los errores. Si permitimos errores y respetamos los tiempos, el resultado es un buen aprendizaje, perros cada vez más expertos y cada vez menos errores.

Respeto:

El respeto es, quizás, el valor que engloba a los otros tres valores anteriores. Es la actitud de reconocimiento de los derechos de los individuos y de su identidad, forma de pensar y actuar. Es reconocer que otro individuo tiene valor en sí mismo.
Si realmente queremos avanzar hacia una mejor convivencia humano-perro, aceptando y valorando que los perros tienen una forma propia de relacionarse y ver la vida, el respeto es el primer paso. Sólo si somos capaces de ceder en nuestras exigencias más alejadas de la naturaleza de los perros, podremos pretender lo mismo de ellos. El carácter social de los perros es la base que garantiza su predisposición a ceder y a aceptar algunas normas que están fuera de sus intereses. Pero para llegar a esa aceptación hemos de entender que las reglas de la convivencia no pueden basarse únicamente en nuestras necesidades y deseos, sino que hemos de contar con las suyas. Sólo si vamos por el camino del respeto tendremos la posibilidad de vivir una experiencia completa de convivencia con perros.



Como conclusión queremos puntualizar un par de cuestiones que consideramos importantes acerca de nuestros valores.


Aunque hemos explicado lo que suponen estos valores en las relaciones humano-perro, en Entre Perros, y como no podría ser de otra forma, los hacemos extensivos a las relaciones que tenemos con los humanos, de modo que en nuestro trabajo siempre tratamos de ser respetuosos, empáticos, honestos y de tener confianza en cada persona y familia con las que tratamos.
Por otra parte queremos resaltar que no consideramos que estos valores sean exclusivos de los humanos. Al mismo tiempo que nosotros vamos desarrollándolos permitimos que los perros desarrollen sus propias capacidades, mejorando así cada vez más su relación con humanos, perros o cualquier otra especie.


*Importante: estos cuatro valores éticos no son una idea original de Entre Perros. Fueron expuestos y descritos más extensamente en el libro “Valores y principios de la educación canina. Cuaderno de esquiligogía 1″ de Jordi Herrera, Nicolás Planterose y Albert Vilardell Bartino” (más info). Algunas partes del texto de esta página son adaptaciones autorizadas de dicho libro. Por supuesto os recomendamos sin dudarlo un momento la lectura del mismo. Así mismo os recomendamos ver en youtube la charla que dió Nicolás Planterose acerca de los mismos en Noviembre de 2016, en la que ahonda todavía más en estos cuatro valores.


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