¿POR QUÉ NECESITAMOS CONTROLAR TANTO A LOS PERROS?

Este texto es una adaptación del artículo “¿Por qué necesitamos controlar tanto a los niños?” de Yvonne Laborda


Necesitamos controlar a los perros para no descontrolarnos emocionalmente nosotros, los humanos. Cuando no podemos controlar nuestras propias emociones es cuando necesitamos ejercer más poder y control sobre las actitudes y emociones de los demás.

Algunas reflexiones:
• Les exigimos que se calmen, que estén quietos, que no ladren para que nosotros podamos recuperar nuestra calma y nuestra paz interior.
• Cuando les exigimos obediencia ciega no hay cabida para dos necesidades ni dos deseos, sino que sólo hay cabida para uno, el deseo del humano. Eso es abuso emocional.
• Un perro debe desconectarse de su ser esencial para poder adaptarse y convertirse en quien nosotros pretendemos que sea.
• Cuando un perro no puede hacernos caso, quizás el problema no esté en él, sino en qué le estamos pidiendo o en cómo se lo pedimos.
• Cuando no hay vínculo, ni presencia, ni intimidad, ni conexión emocional, ni comunicación, ni aceptación y conocimiento del otro, ni pasamos suficiente tiempo con ellos, es cuando más necesitaremos ejercer el poder y el control sobre los perros.
• Controlamos el ambiente y a los perros para no tener que responsabilizarnos de eso que no podemos darles.dachshund-2736934_960_720


Veamos ahora algunos ejemplos de cómo solemos controlar a los perros:
Controlamos sus cuerpos: algunos perros deben permanecer en espacios cerrados o en un lugar concreto de la casa más tiempo del que su cuerpo puede soportar. En la calle usamos correas y utensilios varios para que caminen a nuestro paso y vayan a dónde nosotros decidimos. Una vez les quitamos la correa no les dejamos mover en libertad. Les llamamos para que estén más cerca nuestro todo el tiempo y no les dejamos explorar o relacionarse con otros perros a su manera. A veces, les obligamos a estar quietos o en una posición concreta en situaciones tan tensas como la sala de espera del veterinario. Otras veces por el contrario les inducimos a hacer ejercicio físico intenso corriendo a nuestro lado o lanzándoles la pelota una y otra vez. En definitiva, no tenemos en cuenta sus necesidades motrices reales ni les permitimos satisfacerlas correctamente.
Controlamos sus emociones: no les permitimos expresar su frustración, su impotencia, su rabia, su miedo ni su enfado. No les permitimos ladrar, o escarbar, o mordisquear… No sabemos acompañar con presencia, calma y respeto.
Controlamos qué, cuándo y cómo comen: la mayoría de los perros que viven con nosotros no tiene ninguna capacidad de elección sobre su comida.En casa se les da la misma comida ultraprocesada día tras día y en la calle se les niega la posibilidad de coger nada del suelo. Aunque tengan hambre deben esperar a que sea la hora, y llegado el momento todavía tienen que “ganarse” la ración esperando la orden de “a comer”. Eso sí, si en ese momento no les apetece comérselo es posible que ya no prueben bocado hasta el día siguiente…perro-pastor-de-shetland-visto-desde-arriba-de-la-mirada-para-arriba-con-el-cuenco-de-alimentación-lleno-delante-de-ella-en-un-95606572
Controlamos su carácter: pretendemos que sean menos tímidos o precavidos y más extrovertidos o juguetones, o al contrario, que sean más tranquilos si nos parece que son demasiado activos. Nos cuesta aceptarlos tal y cómo han venido a ser. Pensamos que necesitan ser dirigidos o corregidos.
Controlamos su aprendizaje: decidimos qué deben aprender, cuándo, cómo y a qué ritmo. Los perros deberían aprender aquello que verdaderamente les interesa en cada momento, sin embargo nosotros intentamos anestesiar sus necesidades, sus gustos, sus pasiones y sus deseos solamente para satisfacer los nuestros. Muchos trastornos son debidos a que les forzamos a hacer conexiones neuronales antes de que estén neurológicamente preparados. Les robamos la motivación intrínseca, la curiosidad y muchas de las capacidades potenciales con las que nacieron.
Controlamos su espacio y su tiempo: pocos perros pueden elegir mínimamente cuándo salir de paseo o quedarse en casa. Somos nosotros con nuestro ritmo de vida los que les marcamos los tiempos. También solemos ser los humanos los que elegimos sus sitios de comida y de descanso en la casa y los lugares por los que pasear y cuánto tiempo.
Controlamos sus esfínteres: cuando son cachorros intentamos denodadamente que aprendan a hacer sus necesidades en sitios concretos y lo antes posible. Decidimos nosotros cuándo es el mejor momento y ejercemos presión sobre ellos para que lo consigan. Nos cuesta esperar a que su cuerpo está preparado y maduro para poder controlar sus propios esfínteres. Cada perro tiene su propio ritmo. Una vez han crecido y durante toda su vida habitualmente tendrán que aguantarse las ganas hasta que nosotros decidamos que toca salir de paseo.


Reflexiones finales:
Cuando controlamos a los perros, no nos involucramos ni nos relacionamos con ellos, simplemente no hay relación. Sólo hay el uso del poder sobre el otro: los sometemos.
Un perro que ha sido muy controlado y poco satisfecho siendo cachorro no saldrá al mundo empoderado y seguro de sí mismo para poder hacer frente a lo que le pueda suceder. Más bien saldrá temeroso, inseguro y dependiente.
• Los perros que se rebelan contra nosotros es porque actuamos en contra de su naturaleza y de su biología.
• Un adulto feliz, respetuoso, amable, amoroso y en paz consigo mismo es el resultado de las vivencias de su propia infancia y juventud.
Necesitamos controlar a los demás y las situaciones de nuestra vida debido a la gran inseguridad interna que sentimos.
• Es más fácil respetar, confiar y amar a los perros de cachorros y jóvenes que sanar adultos inseguros y dependientes.dog-2514781_960_720.jpg


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Muchas gracias por tu visita.

10 comentarios sobre “¿POR QUÉ NECESITAMOS CONTROLAR TANTO A LOS PERROS?

  1. Wuauu !!!
    Me va anillo al dedo me a encantado vuestro artículo.
    Yo necesito ayuda, mi perra !!!
    El mayor problema es que tengo miedo estoy trabajando para que desaparezca .
    Tengo una perra grandes y ladra mucho cada vez que vemos un perro grande ,mi gran sueño es pasear con lola libremente sin ataduras y sin miedo ,pero necesito a alguien que me acompañe y me vaya explicando que hacer que esta pasando entre ellos ojala me podáis ayudar muchas gracias

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    1. Hola Inma.
      Muchas gracias por tu comentario, me alegro mucho de que te haya gustado.
      No es posible hacer una valoración de vuestra situación con la poca información que tenemos, pero lo que sí que te puedo decir es que el hecho de que seas consciente de que el problema son tus miedos es un muy buen punto de partida.
      Nosotros nos encontramos en Zaragoza y por el momento no hacemos consulta a distancia, así que si no eres de por aquí cerca lo que podemos hacer es intentar ponerte en contacto con algún educador canino de tu zona. Así que si te parece bien, contacta con nosotros a través del formulario de la web o por email a hola@entreperros.net y nos cuentas de dónde eres y todo lo que creas conveniente sobre Lola y tú ¿ok?
      Un fuerte abrazo,
      Sergio

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  2. Si tu tienes miedo posiblemente se lo transmitas a tu perra y por eso no podais tener tranquilidad ninguna de las dos ,sugiero que primero le hagas a tu perro una reducción de estress ,y tambien bajes el tuyo de alguna forma ,te sugiero poner un arnés y correa de cuatro a cinco metros para pasear ,minimizar estos paseos(por ejemplo) a la mañana 20 min suelto ,y a una hora temprana en la que no haya perros ,a no ser que haya algun perro con el que se lleve bien ,en tal caso puede salir con él . Durante este paseo aprovechar en hacer un searching que consiste en echar golosinas en la hierba para que el perro las busque . El paseo del medio dia de 5 a 10 min y el de la noche 5 min . entre paseo y paseo dejar tiempo al perro para que descanse . Ten en cuenta que deberá descansar unas 16 horas . Esto durante 20 dias . Luego me cuentas a ver que ocurre. Voy a hacer incapie en que a poder ser se haga suelto el paseo de la mañana por que es el que el perro más disfruta. Haz esto durante 20 dias y a ver que pasa.

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  3. Me ha encantado el artículo. Es verdad que controlamos demasiado a los animales, y les exigimos mucho. Tengo una manada de (ahora solo me quedan) 5 perros, y la suerte que pueden moverse por la casa y jardin. Se llevan bien entre ellos, saben quien manda en la manada y es bonito observar cuando “se hablan”. Son todos rescatados, con sus traumas. Solo tengo problemas con la podenquita, que ladra por TODO. Me fui a vivir en medio del campo, porque no hay vecino que la aguanta. Me gustaría poder cambiar este comportamie to. Podría darme info donde acudir? Gracias y enhorabuena!

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    1. Hola Martina. Muchas gracias por leer el artículo y por tu opinión.
      Es genial que tus perros puedan vivir en grupo con otros perros. Realmente como animales sociales están “diseñados” para ello y, aunque evidentemente no negamos que puedan surgir problemas de convivencia entre ellos, siempre que el entorno lo permita la tendencia será a la comunicación y al entendimiento, a minimizar los conflictos y a favorecer la calma. Todo ello en beneficio de la maduración social y emocional de cada uno de los individuos del grupo.
      En cuánto a lo que consultas acerca de la podenquita la verdad es que no puedo decirte demasiado por aquí, ya que tendríamos que conocer mucha más información para intentar comprender el porqué de su comportamiento y a partir de ahí hacer un plan de trabajo. Yo trabajo en Zaragoza (España) y su entorno, pero si eres de otro sitio te podría remitir a otro profesional de confianza. Si te parece ponte en contacto con nosotros en hola@entreperros.net y comentamos algo más el tema.
      Muchas gracias de nuevo por tu confianza. Un saludo.
      Sergio

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  4. Excelente articulo. Simple y claro.
    Como profesional del sector, te encuentras con estas problematicas continuamente.
    La labor pedagogica hacia los propietarios es esencial.

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    1. Muchas gracias por leer el artículo y por tu opinión Mikel. Me alegra especialmente que venga de un compañero.
      No puedo estar más de acuerdo contigo en que nuestra labor se centra mayormente (y en ocasiones únicamente) en los humanos (no me gusta llamarlos propietarios, y no es por ser puntilloso, próximamente seguramente escriba en el blog sobre ello). De todas formas me gustaría puntualizar por si acaso que la intención del artículo no es acusar a nadie de nada. Nadie de los que convivimos con perros estamos libres de controlarles de alguna u otra manera en algunos momentos, de hecho lo hacemos desde el mismo instante que los metemos en nuestras casas. El objetivo del artículo es hacernos reflexionar acerca de ello, del porqué lo hacemos y de las consecuencias no deseadas que puede conllevar un control excesivo.
      Muchas gracias de nuevo por tu comentario.
      Sergio

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  5. Me ha gustado mucho el artículo, y me he dado cuenta de algunos errores que yo estaba cometiendo con mi perra. Es adoptada, de caza, no ha tenido mucha suerte en la vida, hasta que llegó a mí. No le gustan las pelotas ni los juguetes, y eso siempre me ha descolocado un poco, e intento crearle interés por la pelota, al menos. Me encantaría verla correr feliz tras la bola. Pero ahora veo que no tengo que forzarla, que tengo que respetar que no le gusten. También la suelo regañar cuando come mucha hierba o escarba para comer raíces, por temor a que coma algo que le haga daño.

    Poco a poco le voy dando más libertad, la suelto cada día y le encanta correr tras las palomas, aunque me asusto rápido si la pierdo de vista. Tengo que confiar más en ella. No había tenido perro antes, así que soy novata y probablemente me preocupe más de lo debido y esté demasiado encima de mi perra. Imagino que será cuestión de tiempo.

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    1. Hola Isa. Muchas gracias por leer el artículo y por comentarlo.
      No sabes lo que me alegra lo que cuentas. El objetivo del artículo es precisamente ese, conseguir que las personas reflexionemos acerca del excesivo control que ejercemos sobre los perros que conviven con nosotros. Más allá de que después seamos capaces de hacer o dejar de hacer tal cosa o tal otra, el primer paso es ser conscientes de ello y plantearnos avanzar y empujar nuestros propios límites. Enhorabuena por iniciar ese proceso, y un placer formar parte del mismo 🙂
      Un saludo
      Sergio

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